El futuro de la energía después del Covid-19

Marisa Miranda / Redacción Petroquimex

El futuro de la energía después del Covid-19

Compartir    

17 de Julio de 2020

• Se prevé un cambio de patrones que va a tener un efecto muy grande en el uso de energía

Durante el webinar “Inversiones en el sector energía a nivel global, post Covid-19”, organizado por la plataforma México Actúa, en colaboración con el departamento de Extensión Universitaria y Desarrollo Ejecutivo del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); la especialista Tessy Rivera, Directora Ejecutiva de Energía y Finanzas de Evercore, ofreció una perspectiva sobre las implicaciones que la pandemia por covid-19 han tenido en el mundo, y de que forma es posible vislumbrar un futuro energético más limpio y sustentable.

De acuerdo con la especialista, la pandemia aceleró la trayectoria que algunas empresas y grandes compañías habían trabajado desde hace tiempo; es decir, el camino hacia las energías renovables ya estaba marcado, sin embargo, la crisis petrolera que enfrentó el sector a causa de la disminución en la demanda, hizo evidente la necesidad de modificar la dirección en la que estaban caminando.

Actualmente, a nivel global el 45 por ciento del uso de la energía está enfocado en el transporte, con derivados del petróleo (turbosina, diésel, gasolina). De acuerdo con proyecciones de usos y fuentes de energía, las fósiles y contaminantes representan aproximadamente el 50 por ciento de las fuentes de energía que utilizamos, mientras que solo el 17 por ciento pertenece a las energías renovables.

Uno de los principales efectos de la pandemia fue la reducción en la demanda de transporte; solo en México, este rubro registró una baja del 50 por ciento en la venta de gasolina y 70 por ciento en diésel. Para 2050, a nivel global, se prevé que el uso de energías fósiles para transporte disminuya un 60 por ciento, es decir, el covid-19 abrió la puerta a las posibilidades de acelerar lo que habría de pasar en 30 años.

Aunado a esto, es previsible que el uso del petróleo también disminuya en aproximadamente 50 por ciento, y enfocado principalmente en la petroquímica; ya que en la actualidad la tecnología no ha brindado un sustituto para, por ejemplo, celulares, computadoras, maquinaria y plásticos, derivados exclusivamente del hidrocarburo. Por lo tanto, el enfoque a futuro es que las fuentes renovables adopten un papel más relevante en la generación de energía.

Aunque es indiscutible que habrá una recuperación e integración de todos los sectores económicos, también es evidente que los patrones de consumo se van a modificar. Así sucede con la modalidad de home office, que empieza a tener un impacto en el uso de la energía y las inversiones, pues al reducir la movilidad, disminuye la necesidad de transporte; esto se traduce en que, si no hay demanda, no habrá inversiones en ese segmento. Por su parte, el sector de electricidad tendrá un empuje más orientado hacia la generación sustentable, y tendrá que ver con los efectos del cambio climático.

Tessy Rivera enfatizó en que muchas de las dinámicas que hemos adoptado recientemente, como el trabajo desde casa y las conferencias virtuales, van a permanecer. “Lo que se esperaba que pasara en 2030, se va a adelantar y va a tener un efecto muy radical en cómo consumimos, cómo invertimos y en el enfoque general de energía”.

Calidad de la energía

La especialista en energía afirmó que es necesario el acceso a energía de calidad, con infraestructura que asegure generación eficiente y constante, para evitar fallas y contaminación, así como repercusiones en la salud y al medio ambiente. Es necesario, dijo, “hacerla sustentable a largo plazo y que no genere un círculo nocivo en donde sí hay productividad, pero genera daños a la salud, o contaminación en el agua”.

Sobre este tema, México ha entrado en diversas polémicas por el uso de carbón para generar energía, además de las inversiones en grandes proyectos que dañan el medio ambiente y repercuten en la salud de la población.

Proyecciones a nivel global

En el sector energético, durante este 2020 se prevé una contracción del 20 por ciento, ocasionada principalmente por la caída en la demanda de petróleo. A pesar de que el sector eléctrico ha sufrido menos, también registró una ligera contracción.

En Europa, durante el pico de la pandemia, la cuarentena ocasionó una reducción a la demanda de electricidad al 20 por ciento. Ahora, con la reapertura parcial de algunos sectores económicos, la recuperación fue de 10 por ciento, un indicador positivo de que esa transición puede ser más rápida de lo esperado.

Por otra parte, la recuperación de la demanda en China ya abarca niveles “precovid”, lo que indica un posible regreso de las inversiones que ya estaban previstas. Sin embargo, esto no va a ocurrir en todo el mundo. El sector energético en países en vías de desarrollo, está rezagado. La pandemia generó incertidumbre en los inversionistas y las empresas enfrentan cuestiones de liquidez. Eso no quiere decir que la inversión se cancela, sino que la velocidad en la que se despliegan los recursos será menor.

La principal afectación será para el sector petrolero, debido a que se aceleró la concentración hacia inversiones más limpias y sustentables. La cuestión con el Covid-19 es que desató presión en la demanda, por lo tanto, se cuestiona si se recuperará esa demanda, o si seguirá existiendo esa necesidad una vez que la pandemia cese.

Nuevas tecnologías como aliados del futuro

Tessy Rivera aseguró que la innovación tecnológica es fundamental para desarrollar el potencial de la generación renovable; explicó que, en la actualidad, las redes no soportan grandes porcentajes en despachos de energía por su intermitencia, por lo que el futuro está en el desarrollo de tecnología que permita utilizar las energías renovables a mayor escala.

Por otra parte, aseguró que el desarrollo tecnológico a lo largo de casi 10 años permitió alcanzar un costo de 2.5 centavos de dólar por kilowatt/hora en los proyectos renovables de energía solar en México. De la misma forma, es posible encontrar alternativas como el hidrógeno para la generación de energía, económicamente viables y con posibilidades de crecimiento.

Finalmente, Rivera explicó que, en México, se están observando nuevas dinámicas que guían hacia el futuro. Sin embargo, “falta educación sobre los beneficios de las energías sustentables”. A pesar de que el país enfrenta un rezago en infraestructura energética, es importante crear conciencia, tanto a nivel de gobierno, como institucional de quienes tengan voz y voto en el tema.

La relevancia de que México mire hacia lo sustentable y renovable a gran escala, es la evidencia de que el mundo se dirige a ese punto, y es necesario movernos para allá, debido a que la energía va uno a uno con el desarrollo y debe ser buena y sustentable.